25 February 2021

REYPUEBLO Diego Armando Maradona de Marco De Luca


El 25 de noviembre de 2020, el mundo entero quedó conmovido por la noticia de la muerte del mayor intérprete del fútbol: Diego Armando Maradona. Como ocurre con los grandes hombres, los que cambiaron la historia de la humanidad con su pensamiento o su arte, el campeón argentino nos pertenece a todos. Tras su muerte, nos despertamos huérfanos del hombre, del icono, que revolucionó el deporte, y a su manera, la historia del Siglo XX, pero sobre todo sentimos una sensación de desconcierto por haber perdido la encarnación del rebelde que llevamos dentro. Porque Diego Armando Maradona representaba precisamente eso: perfección técnica aplicada a la lucha contra las injusticias, a la rebelión. Diego, ese hedor a pobreza nunca se lo quitó de encima, sería la persona que a pesar de su origen humilde, lograría, como un héroe, llegar a las cumbres del deporte y a consagrarse como mito de la cultura pop.

ReyPueblo es un homenaje al ídolo de nuestra infancia, que además de recopilar los aforismos más significativos del Pibe de oro, traza gráficamente su trayectoria a través de las ilustraciones digitales de Marco De Luca. En este libro, la vida de Maradona se convierte en una epopeya, donde el héroe se escinde entre el líder que arrastra a las masas contra las injusticias, y al mismo tiempo vive la soledad de quien paga a un precio muy alto el coraje de sus ideas y, sobre todo, el hecho de ser el mejor.

A través del traslapo gráfico con divinidades, héroes, artistas y personajes históricos, el retrato que emerge es de un Maradona deificado, pero en el sentido de dios griego, con los mismos vicios y las virtudes de los seres humanos. Esta obra quiere revivir la que fue la historia de quien, más que nadie, encarnó el sueño de todo aquel que ha pateado una pelota: “quiero jugar un Mundial y salir campeón!”, a pesar de la pobreza y un físico más acorde con el de conserje que el de atleta. Recordando los triunfos, las caídas y los excesos de Diego Armando Maradona, queremos rendir homenaje al hombre que solo, desde Villa Fiorito a Nápoles, desde Sevilla a Buenos Aires, regaló mucha felicidad a los últimos del mundo, ReyPueblo de aquella gente humilde y soñadora, como la de donde venía, que sigue amándolo aún más, y que a lo largo de los años lo ha elevado a su propio símbolo, libertador, Rey.



Marco De Luca es un artista digital, nacido en Turín (Italia) en 1981. Estudiando historia, filosofía y griego antiguo en la escuela secundaria, comenzó a hacer las caricaturas de sus profesores. En 2012 se mudó a México para seguir con sus estudios universitarios en Iconografía, estudios que lo inspiraron en su trabajo artístico. En 2020 publicó Iconoclast Posters (El Doctor Sax), un libro en el que recopiló sus posters creados para desmitizar los iconos del Siglo XX.

ReyPueblo (110 páginas en color, pvp 19,99 €) fue ideado como un post-book: de hecho, el lector puede hojearlo normalmente como un libro, pero si lo desea, también puede recortar las ilustraciones individuales para exponerlas como láminas. Cada imagen va acompañada de un aforismo de o sobre Diego Armando Maradona.

Las impresiones y los canvas de los íconos de este libro se pueden comprar en la web Iconoclast Posters.






10 February 2021

UNA ESVÁSTICA EN LA CARA - Luca Buoncristiano

«La vida es como un crimen, 
necesita una narración».

Charles Manson fue el criminal estadounidense más famoso del mundo, conocido por ser el instigador de las masacres de Tate-LaBianca donde murieron siete personas, incluida Sharon Tate, la esposa del director Roman Polanski, embarazada de ocho meses. Charles Manson representa el fin del movimiento hippie y de la cultura del amor libre, considerada por los medios de comunicación de todo el mundo como la encarnación del mal, su figura sigue ejerciendo una fuerte atracción también en el mundo del espectáculo, desde los Guns'n'Roses y Marilyn Manson, hasta la última película de Tarantino Érase una vez en Hollywood.

Con una operación de docuficción literaria, resultado de un juego entre ficción y realidad que utiliza las declaraciones del propio Manson, Luca Buoncristiano construye un monólogo, un íntimo flujo de conciencia, del mismo Manson. El resultado es un autorretrato surrealista y lisérgico, la confesión desesperada de uno de los iconos más famosos del mal, malgré lui.

«El libro de Buoncristiano representa un intento de traslapo, declinado a través de la creación de un formidable flujo de conciencia atribuida al mismo Manson, que se convierte en una "confesión imposible", una reescritura del personaje desde dentro».
(Paolo Melissi – Satisfiction.eu)

Luca Buoncristiano (Roma 1976) autor e ilustrador, ha trabajado para radio y televisión. Colaboró ​​con los escritores Sandro Veronesi y Edoardo Albinati y fue curador del legado artístico de Carmelo Bene. Autor de Joe Rotto, que apareció hace más de diez años en el primer blog italiano dedicado exclusivamente a las ilustraciones, publicó Mary & Joe, Fazi Editore 2007; Panta Carmelo Bene, Bompiani 2012; Libro Rotto, El Doctor Sax 2017; Album Rotto, El Doctor Sax 2018.Una esvástica en la cara es su primer libro publicado en español, fue traducido por Juanjo Monsell.



09 February 2021

SANGUE E LATTE di Eugenio Di Donato su LIBRI LETTI (Instagram)

 


Voto: 7+ Ho letto questo libro tutto d'un fiato, non solo perché è breve (poco più di 100 pagine), ma soprattutto perché è intenso. La trama, scarna ma essenziale, è solo il sottofondo dei veri protagonisti di questo libro: i pensieri. Ho trovato tante riflessioni interessanti, tra cui quelle sul rapporto genitori-figli; in particolar modo mi ha colpito la descrizione della vita dei nonni, così vivida e realistica. 

Ciò che emerge di più dalla lettura di questo libro è l'urgenza dell'autore di comunicare, come uno sfogo (ma ragionato) ciò che ha compreso dalle sue esperienze. Oltre a quelle scritte, ho percepito anche tante parole non dette (non ancora, magari), che scalpitano per uscire fuori. 

06 February 2021

SANGRE Y LECHE de Eugenio di Donato en LAU_LAU_MON (Instagram)


"He dejado mi trabajo como ingeniero, el invocado contrato permanente. Nuestro hijo murió hace cinco años. Nacido muerto dice el informe del hospital. Bajo, a la derecha, en letra legible, tal y como se requiere, la forma del padre, la mía."

Pues así empieza Sangre y leche...
En ella Ludovico nos hace un repaso de su vida, pasado y presente, de lo que eran sus anhelos y en lo que ha resultado su presente.

"Escondí mi sentir para evitar ser defraudado, marginado, incomprendido."

"Me ahogaba, no estaba bien e, impertérrito, continuaba viviendo del mismo modo. Usaba cualquier excusa para eludir las señales de alarma que el cuerpo me enviaba."

He disfrutado mucho su lectura.

05 February 2021

I duellanti di Joseph Conrad - Recensioni dei lettori su Amazon


USSARI COME NOI
Un racconto storico incentrato sugli opposti che si attraggono non per amore ma per onore e morte. Un saggio sottotraccia di cosa sia in fondo la guerra: una vacanza per psicopatici, violenti, assassini, disadattati e ipocriti buoni a nulla tranne per le regole del loro mondo: sia che siano belluini ferali pieni di rabbia che ipocriti carrieristi con divisa e pennacchio. Il coraggio miserevole di due anime che non hanno vero coraggio se non di nascondersi dentro una divisa tra le pieghe della storia.
Alberto

SEMPLICE, EMOZIONANTE E PIACEVOLE
Un libro che consiglio senza riserve agli appassionati del periodo napoleonico.
Si legge davvero con piacere e velocemente, e non lo lascerete finché non scoprirete come va a finire il duello tra i due protagonisti.
Non é perfetto, peró é decisamente piú riuscito rispetto a romanzi piú lunghi e complessi.
Luca

BEL LOOK E BUONA FATTURA PER UN CLASSICO
Un classico ricomprato per mio figlio.

Andrea Covarelli

UNO STUPENDO CLASSICO RITROVATO
Un bellissimo racconto che rende grande giustizia anche al famosissimo film opera prima del grande Scott, chiarendo bene le ragioni dell’ineluttabilità del duello per l’Ufficiale “buono” quando è sfidato dall’attaccabrighe, ma sopratutto spiega il sublime risvolto amoroso e romantico che discende in capo al saggio e magnanimo vincitore del duello finale. Un libro da non perdere per così rileggere con la maggiore attenzione dell’età matura questo classico della letteratura europea.
Mao Litta


20 December 2020

Ombra mai fu di Luca Moccafighe - recensione di Luca Buoncristiano


Luca Moccafighe, autore tra i tanti dei volumi su Jeff Buckley e Nick Cave editi da Arcana, della traduzione di "Il testamento di Magdalen Blair" di Aleister Crowley e dello straordinario "Nella curva dell'essere" dedicato alla vita di Benjamin Fondane poeta, filosofo e cineasta, ucciso dalla follia nazista, torna in libreria con questo piccolo volume dedicato alla bizzarra storia di due fratelli uniti non solo dal sangue ma da un tragico, quanto singolare destino, quello di avere un'ombra sola in due.
Perché consigliare questo libro, perché nelle sue parole perfette, nella sua stesura impeccabile, c'è tutta la risposta ad una letteratura che non contempla più, o quasi, temi e modalità assolute. 
Qui c'è la sfida del tempo, perché pare di leggere un volume a cavallo tra i Secoli scorsi, una parabola o una favola al nero, così lontana da questo presente così poco seducente, eppure così vicina nel cuore di chi li la legge. 
Perché scrivere è anche un modo di essere e tentare un approccio critico al presente. L'uso della lingua che qui viene fatto, di certi arcaicismi, del grotesque, altro non sono che una critica alla contemporaneità e la storia che vi viene narrata è essa stessa una parabola di vita senza tempo ma sempre attuale. Dategli un'occasione, se non altro per provare qualcosa di così anticamente nuovo.
Luca Buoncristiano

18 December 2020

Sangue e latte di Eugenio di Donato su Artemisrory_bookclub - di Federica Piras


Tutto ha avuto inizio da qui, da un semplice messaggio. Un giorno un autore sbucato fuori dal nulla mi ha scritto, sfidandomi con grande ironia e nonchalance – e voi sapete quanto io ami profondamente l'ironia – a leggere il suo romanzo, e magari a commentarlo. Diceva che sarebbe stato un gesto forte da parte mia. 


E così è stato: forte e genuino come il libro di cui ora voglio parlarvi.Ci troviamo in un castello di regole e rigida consuetudine; in aperta campagna, dove il tempo è scandito dai ritmi della semina, del raccolto e delle stagioni, sullo sfondo di una comunità riottosa al nuovo e di una famiglia vecchio stampo. Ma quel tempo è già trascorso, pur sopravvivendo nel presente.

Perché il nostro vissuto ci condiziona sempre, addossandoci il ruolo acclamato e richiesto dalla società. Perché non siamo null'altro che questo: un insieme sconnesso e vacillante di tradizione, abitudini e costumi ereditari. È incredibilmente difficile trovare la propria strada, avventurarsi al di fuori del caldo nido innervato dalla dea Educazione. È puro dolore recidere il legame con le origini, sofferta la lotta per sradicare la memoria, come far deragliare un treno lanciato in corsa lungo una traiettoria già segnata.

In poco più di un centinaio di pagine è condensata tutta l'essenza della fragilità umana, marchingegno difettoso e deciso a fermarsi.
Questa è la storia di Ludovico Travagli, che già nel nome porta i segni della sfida che si chiama vita.

"Latte e sangue", così si dice in Abruzzo per invitare chi si incontra a diventare uomo, a crescere ed evolvere. Ed è proprio questo il fulcro, l'Essenziale.
Non basta esistere per essere. Bisogna anche afferrare, stringere ciò che di buono la vita ha da offrirci.
Rinnegare il passato, questo no, mai: accettarne le implicazioni, perdonare se stessi sempre.
Aprirsi al dialogo, dismettere il giudizio: parlare e finalmente strapparci al vincolo alienante di castrazioni, a cui noi stessi, spesso, ci condanniamo.

Eugenio di Donato ha uno stile che ho amato moltissimo: direi "ermetico" e al contempo estremamente schietto, nudo, graffiante nella sua semplicità. Le parole sono come i tagli su tela di Fontana: ferite aperte, da cui trapela la luce. È stata una delle letture più belle di quest'anno, ha lasciato il segno.

16 December 2020

Fantiana - Scritti su John Fante selezionati da Eduardo Margaretto


COPERTINA:
MARCO DE LUCA

TRADUZIONE:
SILVIA PANTÒ &
FRANCESCO MELCHIOTTI


La nascita di questo volume fa parte di quelle belle coincidenze legate ai libri che ci portano a incontrare persone diverse da noi, per età, provenienza geografica o sociale che, e che grazie alla letteratura, sentiamo immediatamente come nostri amici. È quello che è successo nel dicembre 2015 quando, per la prima volta ho conosciuto Eduardo Margaretto. Da quando abbiamo presentato il suo libro John Fante, vidas y obra (Alrevés, 2015) nella nostra libreria di Valencia, si sono create una serie di sinergie molto intense tra lettori di John Fante che, da quel giorno ad oggi, autunno 2020, ci hanno fatto conoscere nuovi fantiani di varie parti del mondo. Al termine di ogni incontro con Eduardo, ci salutavamo dandoci appuntamento appuntamento alla prossima “Fantiana”, e così siamo andati avanti per anni, fino ad oggi quando Margaretto è riuscito a raccogliere questa splendida selezione di testi su Fante, che include scrittori, giornalisti, librai, insegnanti e semplici lettori, ai quali in qualche modo, lo scrittore italoamericano ha cambiato la vita, come solo la grande letteratura sa fare. Questo libro nasce dal desiderio di celebrare John Fante, che ci ha raccontato che non importa se sei italiano, filippino, americano, un vecchio o quindicenne, uno squattrinato o un ricco signore con la villa a Malibù. Ciò che importa è rimanere vivi, è avere una California da sognare e una Torricella Peligna da portarsi dentro. Sempre. 

Gli scritti su John Fante sono stati selezionati da Eduardo Margaretto, e tradotti in italiano (i contributi originariamente in altre lingue) da Silvia Pantò e Francesco Melchiotti. Questo primo volume include i testi di José Ángel Barrueco, Moisés Stanckowich Isern, Jesús M. Tibau, Francesco Spinoglio, Rosa Capoluongo, Ivan Pozzoni, Vito Sabato, Gloria Guerinoni, Jesús Mir Orea, Desirée D'Anniballe, Olga Jornet, David Vivancos Allepuz, Iván Rojo, Dawn Westlake, Adrián Estévez Iglesias, D.B. Paulksen.





14 December 2020

RACCONTI DI SOLITUDINE - Jack London

TRADUZIONE:
SILVIA PANTÒ & 
GABRIELE NERO

Jack London (12 gennaio 1876 San Francisco-22 novembre 1916 Glen Ellen) nella sua breve vita fu marinaio, pescatore, cercatore d’oro, giornalista, esploratore, agitatore politico, ma soprattutto fu un lettore e uno scrittore compulsivo. Durante l’infanzia alternò la scuola a lavori saltuari come lo strillone, il ladro di ostriche e l’operaio in un conservificio. Nel 1893, a soli 17 anni, partecipò a un concorso giornalistico vincendo il primo premio. Tra 1897 e il 1898, intraprese la grande avventura della Corsa all'oro con due viaggi in Alaska, dal quale tornò senza risorse auree, ma con tanti racconti d’avventura vissuti in prima persona, da scrivere. London pubblicò più di 50 titoli, è stato tradotto in più di 90 lingue nel mondo, conoscendo in vita il successo mondiale. Tra le sue migliori opere ricordiamo: Martin Eden, Il vagabondo delle stelle e John Barleycorn (libro autobiografico sulla sua battaglia contro l'alcolismo, che con El Doctor Sax abbiamo ripubblicato nel 2017), oltre ai classici grandi classici per ragazzi Zanna Bianca e La chiamata della selva. Jack London, lo scrittore del popolo, morì in circostanze misteriose il 22 novembre 1916 nel suo ranch di Glen Ellen (California) all'età di 40 anni. I giornali americani dedicarono più spazio alla notizia della sua morte che a quella dell'imperatore Francesco Giuseppe d'Austria, morto il giorno prima. 

In queste volume sono stati selezionati tre racconti che fanno parte della raccolta dedicata ai viaggi nel Grande Nord: Amore alla vita, Bâtard e Il Silenzio Bianco. Le tre storie, seppur molto diverse, sono incentrate sulla contrapposizione dialettica tra individualità e collettività, elemento spesso presente nelle sue opere. London sosteneva che l’essere umano non fosse buono per indole, e che solo nella solitudine estrema e primitiva potesse cogliere la propria essenza animale, riconciliandosi e prendendo coscienza di essere un elemento in più del grande quadro della Natura. I protagonisti di questi racconti, persi in situazioni estreme, riscoprono il loro amore verso la vita, proprio percorrendo l’ultimo sentiero. Quello che li condurrà verso il Silenzio Bianco. 

«Preferirei essere cenere che polvere! Preferirei che la mia fiamma bruciasse in una vampa brillante piuttosto che venire ricoperto dalla muffa. Preferirei essere un magnifico meteorite, con atomi che bruciano e si infiammano, piuttosto che un pianeta immobile e assopito. La natura dell'uomo è vivere, non esistere. Non ho intenzione di sprecare i miei giorni nel tentativo di prolungarli, voglio viverli»
JACK LONDON





13 December 2020

LIBRO ROTTO di Luca Buoncristiano su ELEONORASIRA - di Eleonora Siracusa (Instagram)


Libro rotto di Luca Buoncristiano è un delirio lucido, un poema contemporaneo scritto in una neolingua: “tra sacro e ibuprofene”, “tutto immondo è paese”, “ogni perversione è una conversione”, “in assenza di idee tutti hanno un’opinione”.

L’autore non stringe col lettore un semplice patto di sospensione d’incredulità, ne fa il campo stesso della battaglia; se si accettano le regole del gioco, si potrà essere introdotti in universo parallelo: scarpe donate da Dalì, la rockstar satanista con un occhio suo e uno di husky, la vera storia dell’invenzione di Hello Kitty, il quadro-vagina che il soldato dell’Armata Rossa rubò al gerarca nazista che a sua volta l’aveva sottratto al barone ebreo ungherese, l’unità del KGB degli zombie militari addestrati in funzione antioccidentale, il pignoramento del luna park a Michael Jackson.

“Gli ultimi saranno sempre gli ultimi. L’importante non è giocare, ma non giocare affatto”.
Ma ormai è tardi, la partita si è svolta, il viaggio è finito.

Eleonora Siracusa


11 December 2020

RACCONTANDO: L'editoria a portata di scuola - a cura di Cristina Vitagliano e delle classi 3H e 3B della S. S. Giovanni XXIII di Pianezza (To)

 


Raccontando: l’editoria a portata di scuola è un progetto didattico-editoriale che ci ha permesso, in un percorso lungo due anni, di dare vita a questo libro e di toccare con mano il settore dell’editoria: un mondo che spazia dalla scrittura alla pubblicazione, dallo scrittore all’editore. 

Abbiamo vissuto personalmente i retroscena, le tappe fondamentali e tutto ciò che gravita attorno a questo mondo grazie all’interazione con l’editore Gabriele Nero e la scrittrice Cristina Vitagliano. Abbiamo trattato la composizione di un racconto e la distinzione tra quattro generi letterari (giallo, horror, avventura e fantasy). Dopo aver letto alcuni testi ed esaminato le loro caratteristiche, ci siamo esercitati nella scrittura creativa e abbiamo scritto questi racconti prendendo spunto da alcuni oggetti perduti. La parte più impegnativa, ma anche più bella, è stata quella di scrivere noi stessi un racconto. È stata data la possibilità ad ognuno di noi di poter scegliere uno tra questi generi letterari e dare spazio alla nostra creatività, componendo dei racconti brevi, sedici dei quali compongono questa antologia. Abbiamo poi lavorato all’impaginazione, alla ricerca del titolo e alla creazione della copertina di questo libro, che rappresenta il frutto di due anni trascorsi tra le pagine dei libri e della fantasia.
Questo testo è stato composto attraverso le parole dei giovani scrittori/studenti delle classi 3H e 3B della Scuola Secondaria Giovanni XXIII di Pianezza, che hanno partecipato a Raccontando durante il biennio scolastico 2019/2020 – 2020/2021. Il progetto, promosso dal Comune di Pianezza (TO), è stato creato e coordinato da Gabriele Nero e Cristina Vitagliano, con il supporto dei docenti Federica Crescenzi e Antonio Vona. 





Recensione di Ombra mai fu di Luca Moccafighe - di Eugenio Di Donato


Ombra mai fu è una storia scritta in un italiano sorprendente, periodi lunghissimi si snodano lievi per pagine e pagine come se il flauto del fauno in copertina ne modulasse l’incanto. Racconta di due fratelli piuttosto brutti e quasi deformi che si dividono e contendono una sola ombra.

È la storia di un «difetto» impalpabile quasi a suggerire che in quanto tale non sia un vero difetto – «si parla del niente» – che simboleggia tutti i «diffetti», escrescenze impreviste e bizzarre che rompono la paciosa e rassicurante uniformità del conosciuto.

Ombra mai fu racconta del desiderio necessità di assomigliare a tutti i costi a ciò che esiste già, del bisogno impellente di «essere uguali», pena la morte, l’isolamento e la derisione continua da parte dell’altro. Della comunità che dovrebbe proteggere e che invece, simmetrica e omologata, dà prima del diverso, poi del matto e del demoniaco, e in fine addita come fuori posto. Una comunità inghiottita dalla stupidità, che incapace di riconoscere e riconoscersi trasforma l’inatteso in vittima e persino in carnefice di sé stesso, e nell’orgia dell’idiozia tutti insieme vittime e carnefici aizzano il mito della purezza e lo perseguono, e come ogni tentativo di estirpazione e rimozione di ciò che non è uguale a sé stesso, persino di ciò che non si può toccare, conduce al peggior scempio.

Eugenio Di Donato



05 December 2020

Schopenhauerismo e amore per la natura in Diario del Gran Paradiso di Anacleto Verrecchia - di Marco Brignone



Diario del Gran Paradiso, ora ripubblicato da El Doctor Sax, è un libro prezioso, da leggere e da conservare con cura nella propria biblioteca. 

Anacleto Verrecchia, a partire dall’età di ventiquattro anni, trascorse tre anni nel parco del Gran Paradiso, dal giugno 1950 al giugno 1953, e compose questi pensieri di natura prevalentemente aforistica. 

Vorrei qui fare emergere, attraverso le parole dell’autore, il nesso tra il suo schopenhauerismo e l’amore per la natura. 

Inizio con il considerare il tema dello stupore verso la natura. Egli scrive: «La filosofia non nasce forse, come dice Platone, da un sentimento di stupore di fronte ai fenomeni della natura? Ma il mondo è pieno di gente che parla di cose che non sente o che non conosce per esperienza diretta. I filosofi antichi erano così chiari, nelle loro esposizioni, proprio perché si basavano sull’osservazione diretta dei fenomeni» (p. 15). Per Verrecchia solo l’esperienza ha valore conoscitivo: 

«Amo un solo tipo di caccia, quella delle idee. Girovagare su per questi monti, posare lo sguardo ora sullo stambecco, ora sulla roccia, ora sulla pineta ora sul filo d’erba, ora sul ruscello ora sui monti, ora sull’infinitamente grande come il cielo ora sull’estremamente piccolo come l’insetto: tutto questo allena la mente e non di rado riempie il carniere dello spirito. E se l’insetto è più eloquente del libro, io chiudo il libro e osservo l’insetto» (p. 248). 

Per poter cogliere il pulsare dell’esperienza, però, occorre vivere in una condizione di solitudine: «I saggi non raccomandano forse di tenersi il più possibile in disparte dal gran mondo? E poi il silenzio è una condizione indispensabile per pensare e per riflettere. Chi non ama il silenzio non ama neppure la libertà» (p. 12). La montagna a questo riguardo è il luogo perfetto: «La pace e i grandi silenzi, i boschi a perdita d’occhio, i monti giganteschi e l’ampio cielo, verso il quale viene spontaneo di alzare gli occhi, danno ai nostri pensieri un indirizzo diverso. Si esce da se stessi e ci si immerge nei problemi generali, non individuali» (p. 81). 

L’amore per la natura si traduce in Verrecchia non nel piatto binomio natura-civiltà, ma nella meditazione schopenhaueriana sul dolore insito nella vita e nella lotta per l’esistenza, che ovunque si manifesta: 

«Tutto ho visto, la morte e la disperazione, il dolore e la lotta cruenta per la sopravvivenza. E chi dice che anche le piante non soffrano la loro parte? Spoglie e coperte di gelo, ora sembrano anch’esse piegate al dolore universale. No, meglio non guardare troppo a fondo nelle cose. Come il silenzio aiuta la tranquillità dello spirito, così una certa opacità tra noi e il mondo impedisce alla nostra coscienza di fare naufragio» (pp. 96-97). 

Toccante è poi questa riflessione: «Lo sguardo degli erbivori è dolce come la loro indole. Ed è per questo che se la passano male. La dolcezza è un elemento estraneo alla vita e al mondo» (p. 297). Infatti «la vita, comunque la si viva, è un affare che non copre le spese. Per tutti» (p. 83). 

Nel suo schopenhauerismo l’unione di tutti gli esseri ha una radice metafisica: «La nostra conoscenza riguarda il fenomeno, non la cosa in sé. Se uno riuscisse a conoscere se stesso come noumeno o cosa in sé conoscerebbe tutto il mondo, dato che tutti i fenomeni, nel mondo organico come in quello inorganico, traggono dalla stessa radice metafisica. La Volontà, come la chiama Schopenhauer, è unica: cambiano solo i modi e le forme di obiettivazione» (p. 276). Difatti «una è la forza che muove tutte le cose: la cascata che vien giù spumeggiando e la pianta che sale lentamente in alto, gli animali che si muovono sulla terra e gli astri che roteano in cielo. E una è anche la materia che le forma. L’unità nella pluralità» (p. 129). In tale concezione cosmologica organicistica «siamo tutti legati da un’intima parentela, perché tutti deriviamo dallo stesso principio metafisico. Ciò che si riflette negli occhi di un animale è la stessa volontà (intesa in senso metafisico) che si riflette nel mio e nel tuo sguardo. I naturalisti classificano gli animali, ma bisogna fare un passo più in là e riconoscere che gli animali, intimamente, non sono diversi da me e da te» (p. 283). Significativo è poi questo simbolo, quasi un axis mundi

«Le piante possono in qualche modo simboleggiare la teoria del mondo come volontà e rappresentazione, come fenomeno e cosa in sé. Le radici, che non vediamo e quindi non conosciamo, possono simboleggiare la cosa in sé; la chioma, che invece vediamo e conosciamo, può simboleggiare il fenomeno. La morte della chioma non comporta anche quella delle radici, che gettano di nuovo. Ma anche il nostro vero essere, ossia la nostra radice metafisica, non viene distrutto dalla morte» (p. 274-275). 

Il sentimento schopenhaueriano della compassione, inteso come partecipazione al dolore universale, oltre il principium individuationis, si concreta in queste pagine in una acuta attenzione verso gli animali: «Ciò che rende gli animali così gradevoli a vedersi è soprattutto la loro naturalezza. Essi vivono attaccati al filo del presente e hanno per così dire l’innocenza del divenire» (p. 13). Infatti «l’amore per gli animali, dice l’Avesta, è una via che conduce al cielo» (p. 38). La natura è essa stessa una forma di trascendenza: «Se proprio avete bisogno di un Dio, non cercatelo nel cuore dell’uomo, ma piuttosto nel canto degli uccelli, nel silenzio del bosco, negli occhi di un camoscio o nello scrosciare di un fiume» (p. 96). 

Dagli uomini, per contrasto, è meglio tenersi lontani: «I fili spinati e le schegge di vetro sui muri di cinta delle proprietà private la dicono molto lunga sui rapporti umani. E poi si grida libertà, uguaglianza, fratellanza» (p. 238). E ancora: «L’animale non si rifiuta di allattare un figlio non suo, ma a Torino ci si rifiuta di affittare una camera a un siciliano o a un calabrese» (p. 268). Ne sono ben consapevoli gli animali: «La distanza che gli animali tengono rispetto all’uomo è inversamente proporzionale al nostro grado di civiltà» (p. 269). 

In questo passo del 1951 Verrecchia annota in modo inquietante: 

«La terra si va gradatamente inaridendo e riscaldando. Questo dipende dalla scomparsa dei boschi. Le Alpi, un tempo, erano perennemente coperte di neve e di ghiacciai. Ora, durante l’estate, le neve la si vede solo sulle cime delle montagne più alte, mentre il ghiacciaio della Grivola diminuisce di anno in anno. Lo si può anche notare dal colore meno scuro della roccia che il ghiacciaio lascia di mano in mano scoperta. E scompare, naturalmente, anche la flora. Un tempo questa arrivava a un’altezza molto superiore a quella del casotto, come dimostrano i vecchi ceppi di larice o di pino. Ora non più. Il nostro pianeta ha avuto un inizio e avrà anche una fine. Tutto ha un curriculum vitae» (p. 180). 

Già allora, infatti, egli era consapevole dell’impatto negativo dell’uomo sulla natura: 

«Tutto quello che scende in basso, laggiù dove vivono gli uomini, s’insozza. Penso a questi ruscelli così limpidi e puri, che vanno a portare la vita a sua maestà l’uomo. E che cosa ricevono in compenso? Tonnellate e tonnellate di escrementi, di liquami e di altre sozzure. Dal paradiso terrestre alla fogna: è questo il divino corso della storia di cui parla Hegel? Mi chiedo che cosa sarà del nostro pianeta fra cento o duecento anni, quando la popolazione si sarà almeno quadruplicata. L’uomo sarà pure l’animale più nobile, però è sporco e contamina» (p. 180). 

Dure considerazioni riserva poi ai connazionali, definiti «anarchici per carattere e pappataci per vocazione»(p. 268), e «gitanti motorizzati» (p. 293): 

«Gli italiani sono un popolo di sedentari, per non dire di pigraccioni e di mollaccioni. Non camminano e non amano la natura. A una bella camminata nel bosco preferiscono il ristorante, dove s’ingozzano di cibo fino all’inverosimile. Molti di quelli che incontro chiedono per prima cosa dove ci sia un buon ristorante, possibilmente “tipico”. Gli stranieri, invece, chiedono quasi sempre dove conduca questo o quel sentiero, oppure quante ore ci vogliano per attraversare questo o quel colle» (p. 270). 

Egli individua una causa remota di questa incultura negli «gli stupidi dualismi come spirito e materia, uomo e animale, ecc.» (p. 24). D’altronde «chi è pigro nel camminare non ama la natura. Ma il parco bisogna visitarlo a piedi, non in macchina» (pp. 203-294). 

Ci sono però uomini che non hanno perso innocenza e purezza, come l’amico Osello: 

«La musica va sentita, non capita. Non si esprime per concetti. Molte persone, anche se colte, sono completamente insensibili alla musica. Infatti la cultura e l’erudizione non hanno niente a che fare con la sensibilità estetica. Il mio amico Osello non sa che cosa sia un diesis o un bemolle, ma se sente della bella musica si trasfigura. L’ho notato mentre ascoltavamo per radio brani di Wagner. La stessa cosa capita con la poesia. Quante volte gli ho letto brani dell’Odissea, dell’Eneide, della Divina Commedia o del Faust! E lui sempre teso ad ascoltare. Io preferisco di gran lunga la sua sensibilità, così genuina, alle chiacchiere di un erudito» (pp. 276-277). 

Memorabile è poi questo splendido ricordo del filosofo Piero Martinetti: 

«Fu uno dei pochissimi professori universitari (appena dieci su 1500) che rifiutarono di prestare giuramento di fedeltà al fascismo. Gli amici lo abbandonarono subito, perché temevano di compromettersi. Accade sempre così in simili circostanze. Già Ovidio dice che come le formiche abbandonano i granai vuoti, così gli amici abbandonano chi cade in disgrazia. Ma Piero Martinetti, bastando a se stesso, non sentiva assolutamente la mancanza di amici, veri o falsi che fossero. L’innocenza degli animali, che egli amava moltissimo (non per niente era uno schopenhauriano e s’interessava di filosofia indiana), non gli faceva rimpiangere l’amicizia infida degli uomini. Lontano dai rumori del mondo, dove di regola regna la malvagità e comanda la pazzia, trascorreva il suo tempo nello studio e nella meditazione» (p. 265-266). 

Occorre cercare la solitudine e il silenzio di questi alti spazi: «Nulla contribuisce alla tranquillità dell’anima come lo star seduti vicino a un ruscello e ascoltarne il rumore. È come se l’acqua che serpeggia tra i sassi si portasse via i nostri affanni» (p. 262). Così come la compagnia degli animali, lo stambecco, la marmotta, l’aquila, il merlo e il corvo: «Che cosa vuole comunicarmi il gracchio che mi guarda così attentamente? Ha un’aria assorta e sembra che rifletta anche lui sul proprio destino» (p. 274). 

In questo dicembre, lontano dal Nivolet e dai luoghi incontaminati del parco, istituito novantotto anni or sono, mi è di consolazione leggere le parole di Anacoreta Verrecchia: 

«Rimanere isolati dalla neve, senza la possibilità di ricevere o di trasmettere notizie al mondo, è un’esperienza incredibilmente piacevole e unica nel suo genere. Si è a contatto solo con gli elementi della natura e si prova un’ebrezza panica. Ci si sente, per così dire, reintegrati nella natura. È una specie di apocatastasi. I rumori del mondo e la commedia della vita sono lontani, e questo dà pace allo spirito» (p. 290). 



Marco Brignone 
5 dicembre 2020