08 May 2021

#2 RIGOPIANO. LEGGERE DOVE NON SI LEGGE: In viaggio con Sangue e Latte - di Gaia Russo Frattasi e Eugenio Di Donato

 


LEGGERE DOVE NON SI LEGGE: In viaggio con Sangue e Latte - di Gaia Russo Frattasi e Eugenio Di Donato. un racconto tra Abruzzo, Lazio e Marche in 12 tappe.


SECONDA TAPPA: RIGOPIANO

Saliamo lungo i dodici chilometri di tornanti che portano da Castelli a Rigopiano. Sì, avete capito bene, Rigopiano, il terremoto e le nevicate furibonde del gennaio 2017.

A Rigopiano ci andavo a mangiare gli arrosticini nelle sere d’estate, ricordo una sera di Agosto eravamo forse una dozzina di ragazzi. Era notte, e di notte a Rigopiano se alzi lo sguardo al cielo ti ci ritrovi dentro. Vedi una stella cadente dietro l’altra. Sembra che piova.

Eravamo stesi sul prato, attoniti e mezzi infreddoliti, avvolti negli abiti leggeri dell’estate, e all’improvviso tra l’umidità della sera giunge lo scirocco. Non l’ho più sentito sulla pelle in quel modo, in bilico, tra il limitare del bosco e il fresco della notte.

A Rigopiano c’erano il camping Siella, il campeggio libero e tante storie da raccontare. Per noi bambini del paese era il regno dei funghi degli adulti, un posto di montagna abitato da muschi e alberi immensi, vi vivono specie autoctone di licheni e faggi centenari. Era il luogo dove i padri, d’inverno, nelle giornate di buon umore ci portavano a fare le discese con lo slittino.

Da ragazzi era la «salita». Chiunque avesse avuto qualche velleità ciclistica doveva cimentarsi con i tornanti. Antonio, il più veloce, impiegava poco più di quaranta minuti a coprire i dodici chilometri. Nel nostro mondo, una saetta.

Parcheggio, dico a Gaia che lì, proprio alle nostre spalle, a pochi metri, c’era il gazebo degli arrosticini. Gaia non mi ascolta, ha già la telecamera in mano e sta filmando il taglio. 

Una fascia senz’alberi, larga decine e decine di metri che solca la montagna. È l’impronta della valanga. Intorno il bosco è intatto, lussureggiante, totalmente estraneo all’accaduto.

Gaia si volta di scatto, è tesa, raggiunge il guard-rail e punta la telecamera verso il mare. Pochi metri più in basso, al di là della strada che disegna un tornante sotto di noi c’era l’albergo di Rigopiano. Non c’è più niente, si distingue solo il perimetro a forma di ottagono della vasca della spa.

LEGGERE DOVE NON SI LEGGE from Gaia on Vimeo.

06 May 2021

El retrato de Gertrude Stein en POETRY (Traducción de Rafael Becerra)


Desde que se trasladó a Francia en 1903 hasta su muerte en Neuilly-sur-Seine en 1946, la escritora estadounidense Gertrude Stein fue una figura central en el mundo del arte parisino. Defensora de la vanguardia, Stein contribuyó a dar forma a un movimiento artístico que exigía una forma de expresión novedosa y una ruptura consciente con el pasado. El salón parisino del número 27 de la rue de Fleurus, que compartía con Alice B. Toklas, su compañera y secretaria de toda la vida, se convirtió en un lugar de encuentro para los "nuevos modernos", como llegaron a llamarse los jóvenes artistas de talento que apoyaban este movimiento. Entre aquellos cuyas carreras ayudó a lanzar estaban los pintores Henri Matisse, Juan Gris y Pablo Picasso. Lo que estos creadores lograron en las artes visuales, Stein lo intentó en su escritura. Experimentadora audaz y autoproclamada genio, rechazó la escritura lineal y orientada al tiempo, característica del siglo XIX, por una literatura espacial y orientada al proceso, específicamente del siglo XX. El resultado fueron poemas y ficciones densos, a menudo desprovistos de trama o diálogo, que dieron lugar a frases memorables ("La rosa es una rosa es una rosa"), pero no fueron libros de éxito comercial. De hecho, su único éxito de ventas, The Autobiography of Alice B. Toklas, unas memorias de la vida de Stein escritas en la persona de Toklas, era una narración estándar, de composición convencional.

Aunque los editores comerciales despreciaron sus escritos experimentales y los críticos los tacharon de incomprensibles, las teorías de Stein interesaron a algunos de los escritores con más talento de la época. Durante los años que transcurrieron entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, un flujo constante de escritores estadounidenses e ingleses expatriados, a los que Stein apodó "la Generación Perdida", acudieron a sus veladas. Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerald y Sherwood Anderson fueron algunos de los que estuvieron expuestos a su búsqueda literaria de lo que ella llamaba una "descripción exacta de la realidad interior y exterior". Si Stein influyó o no en estos y otros grandes escritores modernos -incluido James Joyce, cuya obra maestra de la escritura modernista, el Ulises, fue compuesta después de su contacto con Stein- sigue siendo un tema de controversia. Sin embargo, los críticos están de acuerdo en que, sea cual sea su influencia, su propia obra, y en particular su escritura experimental, está muy descuidada. Como escribió Edmund Wilson en Axel's Castle: A Study in the Imaginative Literature of 1870-1930, "La mayoría de nosotros se resiste a sus soporíferos rigmaroles, a sus encantamientos ecolálicos, a sus catálogos de números que suenan a medias; la mayoría de nosotros la leemos cada vez menos". Sin embargo, recordando especialmente sus primeros trabajos, seguimos siendo conscientes de su presencia en el fondo de la literatura contemporánea".

Si la importancia de Stein como figura literaria ha quedado relegada en gran medida a un papel secundario, no hay que subestimar su influencia como personalidad. Era una figura imponente, dotada de una notable confianza en sí misma y de unos modales imponentes. Cuando las parejas acudían a su salón, Stein solía entretener a los hombres, mientras llevaba a las esposas a sentarse con Toklas. En el Dictionary of Literary Biography, James R. Mellow sugirió que el estilo de vida poco convencional de Stein y "su apertura a las tendencias de vanguardia pueden haber sido fomentados por su errática vida familiar".


Nacida en Allegheny, Pennsylvania, en 1874, Stein se mudó con frecuencia y estuvo expuesta a tres idiomas diferentes antes de dominar uno. Cuando tenía seis meses, sus padres la llevaron a ella y a sus dos hermanos mayores, Michael y Leo, a una estancia europea de cinco años. A su regreso, se instalaron en Oakland, California, donde Stein creció. A los 18 años, siguió a su hermano Leo a Baltimore, y mientras él asistía a Harvard, ella se matriculó en el Harvard Annex (rebautizado como Radcliffe College antes de graduarse). En esta época, el principal interés de Stein era el estudio de la psicología bajo la dirección del célebre psicólogo William James. Con su estímulo, publicó dos artículos de investigación en la Harvard Psychological Review y se matriculó en la Johns Hopkins Medical School. Tras suspender varios cursos, Stein abandonó el programa sin obtener el título. En su lugar, siguió a Leo primero a Londres y luego a París, donde se había instalado a principios de 1903 para seguir una carrera como artista. "París era el lugar", se cita a Stein en Gertrude Stein's America, de Gilbert A. Harrison, "que nos convenía a quienes íbamos a crear el arte y la literatura del siglo XX".

Nada más llegar, Stein se sumergió en la comunidad bohemia de la vanguardia, descrita por su hermano Leo como una "atmósfera de propaganda". Con la ayuda de su hermano mayor, Michael -un coleccionista de arte que vivía a pocas manzanas de distancia-, Stein empezó a acumular una colección de arte moderno propia. Además, a los 29 años se dedicó en serio a escribir.

Stein publicó su primer -y algunos dicen que mejor- libro en 1909. Tres vidas está compuesto por tres cuentos cortos, cada uno de los cuales investiga la naturaleza esencial de su personaje principal. De ellos, "Melanctha", el retrato de una joven mulata que sufre una infeliz aventura con un médico negro, ha sido especialmente elogiado. La historia, una reelaboración de un relato autobiográfico que Stein escribió sobre una infeliz aventura lésbica, "intenta trazar la curva de una pasión, su ascenso, su clímax, su colapso, con todos los cambios y modulaciones entre la disensión y la reconciliación a lo largo del camino", escribió Mark Schorer en El mundo que imaginamos.

El diálogo y otras facetas de la historia reflejan la influencia de la formación psicológica de Stein con James. "La identidad de sus personajes, tal como se revela en los hábitos y ritmos inconscientes del habla, la clasificación de todos los tipos posibles de personajes y el problema de exponer como un presente continuo los conocimientos que se habían acumulado a lo largo de un período de tiempo" son cuestiones jamesianas que afloran en el relato, según Meredith Yearsley en el Dictionary of Literary Biography. Dado que pocos escritores -si es que alguno- habían aislado estos temas de esta manera tan particular, la obra sigue siendo significativa. "Tanto por razones históricas como por su mérito intrínseco, 'Melanctha' debe clasificarse como uno de los tres o cuatro relatos cortos completamente originales que se han producido en este siglo", concluye Oscar Cargill en su Intellectual America.

A medida que desarrollaba su oficio, Stein se volvió más experimental en su escritura. Como sus obras no se publicaron en el orden en que fueron compuestas, es difícil trazar la progresión de sus experimentos, pero los críticos señalaron The Making of Americans: Being a History of a Family's Progress (escrita entre 1906 y 1908 y publicada en 1925) como un hito. El libro, una novela de 900 páginas sin diálogo ni acción, no tuvo interés comercial y permaneció inédito durante 17 años. Comenzó como la crónica de una familia representativa y evolucionó hasta convertirse en una historia de toda la raza humana, reflejando tanto el interés de Stein por la psicología como su obsesión por el proceso de la experiencia. Al no confiar en la narración para transmitir la complejidad del comportamiento humano, Stein empleó la descripción para lograr lo que ella llamaba "un presente continuo". Comparó esta técnica con la de una cámara cinematográfica, que congela la acción en fotogramas separados. Aunque no hay dos fotogramas exactamente iguales, cuando se ven en secuencia presentan una continuidad fluida.


Katherine Anne Porter, al escribir una crítica de The Making of Americans, comparó la experiencia de leer el libro con entrar en "una gran espiral, una espiral lenta, cada vez más amplia y sin medida que se desenrolla horizontalmente. Las personas de este mundo parecen estar inmóviles en cada etapa de su progreso, cada una está naciendo, llegando a todas las edades y muriendo simultáneamente. Se percibe que es un mundo sin movilidad, todo tiene lugar, ha tenido lugar, tendrá lugar; por tanto, nada tiene lugar, todo a la vez". Porter sostenía que este tipo de escritos no se basaban en juicios morales o intelectuales, sino simplemente en las observaciones de Stein sobre "actos, palabras, apariencias que dan su visión; limitada, personal en extremo, prejuiciada sin calificación, basada en suposiciones fundadas en el vacío de la pura sinrazón". En su obra I Hear America, Vernon Loggins describió el lenguaje de Stein como "pensamiento al desnudo, no pensamiento vestido con los ropajes de la retórica gastada". Mark Schorer también señaló su enfoque orientado al proceso: "Su modelo ahora es Picasso en su fase cubista y su ambición una plasticidad literaria divorciada de la secuencia y la consecuencia narrativas y, por tanto, del significado literario. Intentaba que la literatura dejara de ser un arte temporal y se convirtiera en un arte puramente espacial, que utilizara las palabras sólo por sí mismas".

Stein llevó esta técnica aún más lejos en Tender Buttons: Objetos, comida, habitaciones. Publicado a su costa, el libro contiene pasajes de escritura automática y se configura como una serie de párrafos sobre objetos. Desprovisto de lógica, narración y gramática convencional, se asemeja a un collage verbal. "Tender Buttons es a la escritura... exactamente, lo que el cubismo es al arte", escribió W.G. Rogers en When This You See Remember Me: Gertrude Stein in Person. "Tanto el libro como el cuadro aparecieron en, pertenecen a, no pueden ser eliminados de nuestro tiempo. Esa cualidad particular en ellos que suele ridiculizarse, lo dispar, lo disperso, el subirse a un caballo y cabalgar en todas direcciones, la atomización de sus respectivos materiales, la visión distorsionada, todo eso no fue imaginado sino extraído de su época única. Si el siglo XX tiene sentido, también lo tienen Stein y Picasso". A pesar de su inaccesibilidad, Rogers calificó Tender Buttons de "esencial, porque aquí está el tipo de Stein que lanzó mil burlas; esto representa la gran ruptura con el tipo de libros a los que habíamos estado acostumbrados, y una vez que has sucumbido a él, puedes soportar cualquier cosa, te has convertido en un lector de Stein".

Stein explica la teoría en la que se basan sus técnicas en Composition as Explanation. Pero incluso los críticos que entendían su enfoque se mostraban escépticos ante su capacidad para reducir el lenguaje a la abstracción y seguir utilizándolo de forma que tuviera sentido para alguien más allá de ella misma. Como señaló Alfred Kazin en el Reporter, "dejaba fluir la corriente de sus pensamientos como si un libro fuera sólo un receptáculo para su mente. ... Pero el problema de estos pensadores puros en el arte, la crítica y la psicología es que la mente es siempre un instrumento, no su propio tema claro". Cuando Stein adoptó temas convencionales, como hizo en sus memorias, The Autobiography of Alice B. Toklas, tuvo un éxito rotundo.

La Autobiografía de Alice B. Toklas relata las experiencias de Stein en el colorido mundo del arte de París en el periodo de entreguerras. Fue escrita por Stein desde el punto de vista de Toklas, una técnica que "permite a la señorita Stein escribir sobre sí misma mientras finge ser alguien muy entregado a sí mismo", dijo el colaborador de New Outlook Robert Cantwell. A pesar del enorme egoísmo que se escondía detrás de la empresa, los lectores acudieron en masa a la publicación (que sería el único bestseller de Stein), fascinados por el vívido retrato de un mundo genuinamente creativo. Como señaló Ralph Thompson en Current History, "el estilo es ingenioso, conscientemente ingenuo, a veces pomposo, pero nunca es aburrido ni oscuro, y a menudo es muy divertido". La Autobiografía de Alice B. Toklas debería convencer incluso a los más escépticos de que la señorita Stein tiene talento y algo que decir".

Además de escribir libros, Stein también contribuyó con libretos a varias óperas de Virgil Thompson, especialmente Cuatro santos en tres actos y La madre de todos nosotros. Al año siguiente de la publicación de su autobiografía, Stein regresó a Estados Unidos para celebrar el éxito de la puesta en escena de Cuatro santos en el Wadsworth Atheneum de Hartford (Connecticut) y realizar una gira de conferencias. A pesar de que había estado ausente durante 30 años, Stein fue tratada como una reina y su regreso fue noticia de primera plana en los principales periódicos. Describió su visita de seis meses en un segundo libro de memorias, Everybody's Autobiography. Una vez concluida su gira, Stein regresó a Francia, donde permaneció el resto de su vida, aunque se trasladó de París a un pueblo cercano a la frontera suiza durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos de sus escritos posteriores tomaron la guerra como tema, en particular Brewsie y Willie, que trataba de captar la vida de los soldados estadounidenses comunes a través de su discurso.


Una historia de no haber seguido siendo amigas muchas veces: La correspondencia entre Mabel Dodge y Gertrude Stein, 1911-1934 sigue la relación de las dos mujeres, que se vieron pocas veces, a través de sus cartas, recogidas por la editora Patricia R. Everett. La pareja se conoció en París en 1911, y cuando Stein pasó un tiempo con Dodge en su villa italiana, se inspiró para escribir Portrait of Mabel Dodge at the Villa Curonia (Retrato de Mabel Dodge en la Villa Curonia), que la colaboradora del New York Times Book Review, Julie Martin, calificó como "un encadenamiento impresionista de vívidas imágenes que sugieren los tejemanejes físicos, emocionales y sexuales en la villa, en particular las aventuras nocturnas de Dodge con el joven tutor de su hijo". Martin señaló que las memorias de Dodge insinúan "algunos coqueteos muy intensos" entre Dodge y Stein. Dodge se casó cuatro veces y, además de Stein, recibió a Bernard Berenson en Europa, así como a Alfred Stieglitz, Lincoln Steffens, Carl Van Vechten y su antiguo amante John Reed, en Nueva York. Cuando se trasladó a Taos (Nuevo México), entre sus invitados se encontraban el psicoanalista Carl Jung y los escritores Thornton Wilder, Willa Cather y Frieda y D.H. Lawrence.

Cuando Dodge se trasladó a Nueva York, contribuyó a acercar el arte moderno al público estadounidense. En su exposición de 1913 puso a la venta un número de la revista Art and Decoration, que contenía un artículo en el que Dodge comparaba la escritura de Stein con el cubismo de Picasso. Algunos, incluido Dodge, han especulado con que su amistad se enfrió por los celos de Toklas, pero las diferencias de opinión sobre cómo promover los escritos de Stein en Estados Unidos pueden haber tenido más que ver con el deterioro de su relación. Dodge no aprobaba la elección de Stein de los editores, calificando la casa de "absolutamente de tercera categoría". Su correspondencia se ralentizó y Stein ignoró la invitación de Dodge a su matrimonio con el nativo americano Tony Luhan, cuya cultura había adoptado Dodge tras su traslado a Taos. La última vez que las mujeres tuvieron contacto fue en 1934.

Se publicaron dos colecciones de la obra de Stein: Gertrude Stein: Escritos 1903-1932 y Gertrude Stein: Writings 1932-1946. Richard Howard escribió en el New York Times Book Review que "'América es mi país y París es mi ciudad natal', solía decir Stein, y este gran conjunto de sus obras en todos los géneros imaginables (y algunos inimaginables) constituye ciertamente la indemnización de un exilio y la recompensa de un regreso a casa".

En la década de 1980, se abrió un armario de la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale, que hizo pública por primera vez una colección de papeles de Stein, que incluía 300 notas de amor escritas por Stein y Toklas. La editora Kay Turner recopiló las mejores y las publicó como Baby Precious Always Shines: Notas de amor seleccionadas entre Gertrude Stein y Alice B. Toklas. La mayoría de las notas fueron escritas por Stein para Toklas, a quien llamaba "Baby Precious", quien a su vez llamaba a Stein "Mr. Cuddle-Wuddle". Las notas revelan casi 40 años de declaraciones poéticas de afecto y detalles de su intimidad. Un colaborador de Kirkus Reviews escribió que "la colección hace un caso convincente de la afirmación de Toklas de que 'las notas son una forma muy hermosa de literatura', personal, provocativa y tierna".

Recordada hoy en día sobre todo como una personalidad interesante cuyas obras se leen poco, Gertrude Stein ha dejado sin embargo su sello en la literatura moderna. Como escribió John Ashbery en ARTnews, "Sus estructuras pueden ser demolidas; lo que queda es la sensación de que alguien ha construido". Murió en 1946, y desde entonces su obra ha cobrado mayor importancia.

  Traducción: Rafael Becerra Bernal 

05 May 2021

LA CAMPANA DI VETRO DI SYLVIA PLATH di Rafael Becerra (Traduzione di Silvia Pantò)

 


È difficile capire le ragioni di un suicida. La scala di valori alla quale ci atteniamo normalmente non fornisce alcuna spiegazione sull'atto di togliersi la vita. In molti casi le ragioni del suicida, sono relazionate ad alcune circostanze che, unite ad una considerevole dose di disperazione, portano l'individuo a mettere fine alla propria vita, in un momento di crisi. Ma quando sono gli squilibri della mente a spingere una persona al suicidio, le spiegazioni ed i ragionamenti a riguardo sono superflui. 

La campana di vetro, è un libro più che premonitore, si potrebbe dire, perché pubblicato quasi in contemporanea al suicidio dell'autrice. Fu pubblicato subito dopo la sua morte. La protagonista del libro, Ester Greenwood, è la stessa Sylvya Plath, che narra l'intimo viaggio verso la pazzia, la successiva guarigione e reinserimento nella società. In realtà, questo reinserimento si trasformò nella sua fine. 


Da sempre, le persone che si tolgono la vita hanno attirato la mia attenzione. Un certo sentimento di rispetto e ammirazione, visto il coraggio nascosto dietro al gesto. Sono però caduto nell'errore di pensarlo come un atto premeditato. Proprio due anni fa ho vissuto da vicino il suicidio di una donna, sorella di un mio caro amico. Questa persona, professoressa, madre di due bambini, e apparentemente normale, conduceva una vita tranquilla e monotona, come quasi tutti noi, fino a quando qualcosa cominciò a rompersi nella sua mente, cominciò a dire di volersi togliere la vita. Suo fratello, senza ancora essersi reso conto dell'accaduto, mi raccontò con tristezza tutte le fasi che la donna aveva attraversato, fino a raggiungere il suo obiettivo. Ascoltare questo racconto fu sconvolgente: -Le voci mi dicono ucciditi! Credo che non c'è bisogno di soffermarsi ancora di più sul caso, già che nessuna congettura sfoderata dalla ragione ci farebbe arrivare ad una conclusione plausibile. 

Sylvia Plath si suicidò nel 1963. La campana di vetro, il suo primo romanzo che ho letto, mi ha fatto scoprire un'autrice dalla sincerità spiazzante, e il suo sguardo allo stesso tempo lucido e freddo, nascosto nelle pieghe del suo personaggio. Mostra, senza maschere, che le cose più semplici della vita possono essere progetti impossibili per quelle persone che rimangono chiuse all'interno questa campana immaginaria. La similitudine tra l'autrice e il suo personaggio è devastante. 31 anni, una vita corta per quel che può sembrare a noi, ma un eternità che pesa come un macigno per quelli che non riescono a sopportare il peso della propria esistenza. La sensibilità di questa donna invita ad immergersi nei suoi scritti, nelle sue poesie, che vi trascineranno in pieno verso il suo cuore e la sua mente. Poesia confessionale l'hanno definita, con l'ansia di classificare tutto, come se il fatto di porre un'etichetta ci desse la sicurezza che quello che leggiamo fosse catalogabile, quasi per farlo diventare innoquo, affinchè non ci faccia male. Si sbagliano. Sì, che può far male! La poesia, sono i cocci di cui si compone una persona. Non possono venire assemblati per appartenere a questo genere letterario o a quell'altra categoria, devono piuttosto spingerci al bordo del pozzo dal quale sono emersi, obbligandoci ad affacciarci e a guardarci dentro, anche solo per un istante, per vedere quanto sia spaventoso, ma allo stesso tempo bellissimo, vivere.
Rafael Becerra

04 May 2021

NONTÌSCORDÀRDIMÉ - Ivan Fassio



Nontìscordàrdimé è un libro di poesie, che ha iniziato a prendere forma nel 2019 ma purtroppo non è stato concluso dall'autore a causa di una malattia. Le poesie contenute in questo lavoro sono state scritte da Fassio tra il 2014 e il 2020, periodo che mostra una grande evoluzione tecnica e stilistica rispetto alla sua prima raccolta, già notevole, risalente al 2012. Delle indicazioni dettagliate lasciate per iscritto e altre mille eventi non riassumibili in poche righe, hanno permesso alla sua compagna Laura Callari di concludere il lavoro postumo, su richiesta dello stesso Ivan, restando il più possibile fedele alla matrice originaria del progetto. La copertina del libro è stata affidata alla maestrìa di Riccardo Cecchetti e fortemente voluta da Ivan Fassio che gliela chiese inviandogli una foto scattata lungo il Po, sapendo che sarebbe stato guidato dalla grande amicizia che li univa.

Ivan Fassio è nato ad Asti il 24 dicembre 1979 ed è morto a Torino il 28 luglio 2020. Laureato in Lettere all'Università di Torino, ha dedicato la sua vita alla poesia, alla letteratura, all'arte contemporanea e performativa, all'editoria. È stato ideatore e animatore di Spazio Parentesi a Torino, libero luogo di esposizione, condivisione e presentazione di progetti artistici e letterari contemporanei. La sua attività si è svolta principalmente a Torino e in Piemonte, ma anche a Genova, Bologna e Milano.


Dalla prefazione di Laura Callari:

«Nontìscordàrdimé non è solo un fiore, non è solo una richiesta; è soprattutto il ricordo di un ciclo e del suo passaggio. Dell'alternarsi tra la vita e la morte e più che altro sull'esserci e il non esserci, l'essere visti o il non essere visti. Gli eventi che si ripetono. É un suono che batte un ritmo. Il ritmo ti culla e ti accompagna, è il motore della poesia che dà senso alle cose, come nella musica.
La poesia e le parole, sono un luogo in cui tornare.
Questo fiore ha un comportamento vegetativo abitudinario. Ritorna ciclicamente negli stessi luoghi. Si manifesta con gruppi di piccoli fiorellini e ha un'identità che trova rappresentazione nella molteplicità. Si trova ai bordi delle strade, nelle zone di confine. È l'insieme delle cose che crea un’unità. Chi ha scelto questo titolo, sapeva bene che non c'è parola più adatta per descrivere questo libro, quello che è stato e quello che sarà.
Ivan, non è proprio possibile scordarsi di uno come te».



01 May 2021

#1 ARSITA. LEGGERE DOVE NON SI LEGGE: In viaggio con Sangue e Latte - di Gaia Russo Frattasi e Eugenio Di Donato




Leggere dove non si legge è un esperimento.

Porta il libro nelle piazze, nei lavatoi, nei bar, alle fontane. Là dove non te lo aspetti. Dove per abitudine e costume non siamo abituati a pensarlo. Come se il libro avesse dei posti specifici dove comparire e non si potesse leggere ovunque.
Leggere dove non si legge rompe con la tradizione che costringe il libro nelle librerie e nelle scuole. Che ne fa un soggetto per pochi, qualcosa per addetti ai lavori.
Pensa che il posto migliore per un libro siano le mani del lettore. Qualunque lettore. Di ogni ordine e grado, nazionalità, etnia, sesso, genere e religione.

E allora ce lo porta. E immagina acquedotti, fontane pubbliche di lettura. Luoghi accessibili dove il lettore possa soddisfare la propria sete.

Immagina che il leggere, il costruire spazi di conoscenza attraverso la parola scritta, diventi un gesto quotidiano.

Leggere dove non si legge è un viaggio in dodici puntante. Dodici tappe con il romanzo Sangue e Latte, l’editore El Doctor Sax, l’autore Eugenio Di Donato e la regista Gaia Russo Frattasi che vi racconterà con l’occhio della sua telecamera il territorio che abbiamo attraversato. Le strade divelte e i paesaggi mozzafiato, le case tagliate in due dal terremoto e i ponti puntellati, serpenti e mandrie che pascolano nella notte in un concerto di campanacci, i bar di paese e le fontane. Gaia Russo Frattasi racconterà le persone e gli spazi in cui abitano, racconterà un contesto e la sua lingua. Vi mostrerà come un libro possa essere preso in mano senza timore, in situazioni le più svariate e come l’atto di leggere sia più vicino alla persone di quanto non ci si sia abituati a pensare.




PRIMA TAPPA: ARSITA

Si parte da Castelli, in provincia di Teramo, dove faremo base per qualche giorno. Gaia non conosceva Castelli, non immaginava di trovare alle sue spalle una parete gigantesca e selvaggia.

Mentre si guarda intorno stupita e meravigliata sulle labbra le affiora una parola primordiale.

«È preistorica» dice, senza staccare un attimo gli occhi dalle guglie che come pinne di un tirannosauro puntellano la cresta sommitale della parete. La parete è immensa, tutta spaccata, con il bosco e i prati che si arrampicano verticalissimi finché possono. Poi arriva lei, la roccia, e da quel punto della strada pare stia ancora emergendo. Sembra si muova.

«Credevo di conoscere l’Abruzzo» aggiunge e resta a bocca aperta.

Sorrido, la nord del monte Camicia ti stordisce, si impone potente e inaspettata, occupa tutto lo spazio. Sorrido di nuovo e le dico, «vedrai…», e non mi riferisco alle meraviglie paesaggistiche ma ai circa venti chilometri di strada dissestata che ci separano da Arsita. Tra Castelli Befaro e Arsita il tempo si dilata. Succede qualcosa all’aria, e sebbene non ci sia nessun cartello a segnarne i confini tu lo «senti» che hai valicato una zona. Che non è come prima. Lo spazio ti avvolge, e ti tiene. Ti stringe così forte che avverti la sua morsa per giorni.

Valichiamo fossi, schiviamo anfratti e buche che paiono voragini, l’asfalto appare a tratti e quando c’è è divelto, spaccato dalle pioggia e dai cingoli dei trattori, forma dei denti che sono gradini. Procediamo a passo d’uomo, l’auto tocca, gratta, struscia ma procede. È l’ultima discesa, porta a un ponte sgarrupato con le ringhiere arrugginite e accartocciate, sembra ci sia passato sopra qualcosa di molto grosso, sotto scorre il Fino, il fiume che dà il nome alla vallata. Siamo ufficialmente nel comune di Arsita.


LEGGERE from Gaia on Vimeo.

28 April 2021

LE TANTE MORTI DI AMBROSE BIERCE di Rafael Becerra (Traduzione di Silvia Pantò)

 




È comune alla maggior parte dei recensori e biografi delle opere di Ambrose Bierce lasciarsi coinvolgere dai fatti che riguardano la sua misteriosa scomparsa e la sua morte. La questione in sè, alimenta la mente macabra dei lettori e degli stessi editori che continuano a parlare di come finì la vita dello scrittore al punto da inventare conclusioni bizzare, solo per poter avere un epitaffio certo di uno dei più grandi misteri della letteratura.

Per quanto molto conosciuta, non è della sua misteriosa scomparsa che voglio, ma delle tante morti che una persona si ritrova a dover affrontare nella propria vita, quelle che forgiano il carattere perché originate da circostanze dolorose, che possono condizionarci per tutta la vita. Questo fu il caso di Bierce, che gli inglesi soprannominarono Bitter Bierce, a causa dell'amarezza e della disillusione tipiche dei suoi scritti. Basta osservare la sua biografia per farsi venire un nodo in gola.

Essere il più giovane di nove fratelli, di una famiglia umile, in un villaggio dell'Ohio nel 1842, non può essere definita una fortuna, cosa che pensava anche Bierce, e da cui nasceva l'odio verso la propria famiglia. Suo fratello Albert era l'unico che sfuggiva all'ira della sua penna, non si sa bene perchè, ma si può intuire facilmente. E
ra sua madre il vero capo famiglia, calvinista e puritana, gestiva con rigore le vite dei propri figli e del marito scansafatiche, con la frusta in una mano e la bibbia nell'altra.

È in questo ambiente repressivo e pieno di pregiudizi che crebbero i nove figli e non c'era da meravigliarsi se tutti desiderassero scappare da lì. Uno dei suoi fratelli fuggì con un circo e un'altra sorella, andata in missione in Africa, ebbe un drammatico incidente relazionato alla dieta di alcuni indigeni.

A 17 anni Bierce entrò nell'accademia militare ma presto esplose la guerra di secessione che nel 1861 lo trascinò con sè. La tragedia della guerra si manifestò davanti gli occhi di quel ragazzo, con tutta la sua crudeltà e drammaticità; egli stesso ne farà le spese rimanendo gravemente ferito. Quest'esperienza così orribile fu ciò che ispirò buona parte delle sue opere. Difatti non vi era traccia d'invenzione alcuna nelle storie narrate in Nel mezzo della vita. Racconti di soldati e civili: ogni oscenità descritta
, sia morale che fisica, fu realmente vissuta in prima persona da Bierce. I racconti contenuti in quest'opera sono quelli di persone segnate da un destino avverso. Un'opera pacifista, che mostra le ombre di uno spettacolo bellico misero e privo di grandezza. Molti studiosi considerano questa raccolta di racconti come la sua miglior opera.

Bierce si stabilì poi a San Francisco e iniziò a scrivere per diversi giornali, interessandosi alla politica locale, venendo nuovamente deluso anche da questo mondo. Fu però questo il periodo in cui incontrò Mark Twain, con il quale strinse una solida amicizia. In seguito andò a vivere a Londra per tre anni, forse il periodo migliore della sua vita. Successivamente si sposò, ma purtroppo non visse un matrimonio felice: due dei suoi figli morirono tragicamente, uno in una rissa e l'altro alcolizzato. Nel 1889 si separarò da sua moglie, dopo 18 anni di matrimonio. Nel 1876, una volta tornato a San Francisco, ricominciò a scrivere per giornali attraverso i quali raggiunse un grande prestigio. Stufo del suo amaro presente, si imbarcò in quella che risultò essere la sua ultima avventura. Realizzò, prima di tutto, un viaggio in cui ripercose i campi di battaglia della guerra di secessione americana, e nel 1913 partì per la guerra civile in Messico, luogo in cui si persero le sue tracce.


Di Ambrose Bierce rimangono le sue opere, i suoi magnifici racconti, le sue storie fantastiche ed il suo incatalogabile e inimitabile Dizionario del diavolo, un'opera corrosiva piena di black humor, in cui lo scrittore fa magistralmente i conti con una società corrotta. Un capolavoro universale, sempre attuale,da rileggere spesso, vista la brutalità dei nostri giorni.

Bierce fu paragonato a scrittori come Nathaniel Hawthorne, Herman Melville, Edgar Allan Poe y Stephen Crane. Con un curriculum di questo livello, vale la pena immergersi nelle sue opere, perché si viene immediatamente catturati dal suo stile vivace, che trascina nelle storie, a volte terrificanti, altre violente, o fantastiche, con titoli davvero suggestivi come Il club dei parenticidi.

Un autore che continua a suscitare ammirazione e al quale è importante ritornare spesso per ricordarci che nessuna vanità, nessun cosa materiale, potrà salvarci dalla stupidità.

27 April 2021

FRANÇOIS MAURIAC ET LA MAISON GRASSET: Lettres de François Mauriac a Louis Brun - Pier Luigi Pinelli

 


La correspondance de François Mauriac constitue une véritable «biographie intime»: il y révèle ses penchants politiques et littéraires et s’y exprime avec liberté et franchise. Cette absence d’arrière-pensée et d’élaboration confère aux Lettres de François Mauriac à Louis Brun une simplicité et une spontanéité empreintes au charme naturel de sa conversation. Ce qui faisait dire à Jacques Chardonne: «C’est que vos lettres sont vous-même, plus que tout.» Le lecteur trouvera dans ce texte ample confirmation de l’importance que François Mauriac a accordée à la valeur de son œuvre et à son métier d’écrivain qui devait lui permettre de gagner sa vie. Dans ces lettres, il n’est pas question de problèmes littéraires, religieux ou politiques, mais on y trouve un Mauriac «au quotidien» qui veut tirer de sa profession tous les avantages économiques possibles. Cette correspondance témoigne aussi du rapport parfois difficile de François Mauriac avec son éditeur, Bernard Grasset. C’est une relation qui faisait écrire à Louis-Ferdinand Céline: «Tous les éditeurs sont des charognes»; à quoi Gaston Gallimard rétorquait: «Un auteur, un écrivain, le plus souvent n’est pas un homme. C’est une femelle qu’il faut payer, tout en sachant qu’elle est toujours prête à s’offrir ailleurs. C’est une pute.»

François Mauriac, né à Bordeaux, le 11 octobre 1885, a fait ses études chez les marianistes du collège de Grand-Lebrun. Les vacances dans les Landes l’enracinent dans un terroir qui est à l’origine de son œuvre romanesque et poétique. À l’âge de vingt ans, en 1906, il «monte» à Paris et se consacre à la littérature. Ses romans principaux sont: Genitrix, Le Désert de l’amour, Thérèse Desqueyroux, Le Nœud de vipères, La Pharisienne, Un adolescent d’autrefois. Élu à l’Académie française, en 1933, il remporte le prix Nobel, en 1952. Il meurt à Paris, le 1 septembre 1970.

Pier Luigi Pinelli, professeur de Langue et Littérature française à l’Université de Gênes, Chevalier des Palmes académiques a consacré ses recherches sur Montesquieu, Rousseau, Hugo, Champfleury, Flaubert, Gide, Valéry, Zola, Huysmans, Mauriac, Barbusse, P. Grainville, C. Gailly et, à partir des années 1990, à l’édition génétique de Genitrix, du Désert de l’amour et de La Fin de la nuit.



22 April 2021

LA MAIL ART TRA FUTURISMO E INISMO - Eugenio Giannì

 

La Mail Art tra Futurismo e Inismo intende colmare un vuoto che, seppure rappresentato da annunci, volantini e libri dei singoli mailartisti, non offre una visione d’insieme dell’intero processo. L’aver raccolto in un unico volume l’attività dei numerosi autori, dagli Stati Uniti all’Italia, dalla Francia alla Polonia, dalla Germania al Giappone, attraverso i documenti conservati negli archivi, vuole essere un modo per far conoscere il complesso e spesso degenerante pensiero sull’arte, sia a livello filosofico sia artistico. Non sempre, infatti, i numerosi movimenti sorti nel primo Novecento sono riusciti a portare avanti le attese enunciate dalle avanguardie. Permane indelebile, oggi, da una parte l’azzeramento di senso procacciato dalla Mail Art, dall’altra il suo recupero e la libera creatività che l’Inismo pone alla base della propria ideologia.

Eugenio Giannì, estetologo e teorico dell’arte, aderì all’Inismo, movimento internazionale d’avanguardia, nel settembre 1990. Già docente di Teoria della comunicazione visiva presso l’Istituto Statale d’Arte di Arezzo, di Estetologia presso lo Studio Paolino Internazionale della Comunicazione Sociale (SPICS) e nell’Università Pontificia di Roma, è autore di numerose pubblicazioni tra cui Estetologia del colore. La dinamica del movimento nell’arte e Saggio sull’arte contemporanea d'avanguardia. L’inismo.





20 April 2021

LA CAMPANA DE CRISTAL de Sylvia Plath por Rafael Becerra




Es difícil comprender las razones de un suicida. La escala de valores a las que nos atenemos las personas normalizadas no servirían para establecer ni para acercar una explicación al acto de quitarse la vida. En muchos casos esas razones pueden atender a determinadas circunstancias que junto con una buena dosis de desesperación llevan a la persona a terminar con su vida, quizás en un arrebato. Pero cuando es la mente distorsionada la que lo empuja al suicidio, las explicaciones o razonamientos quedan fuera de la ecuación.

La campana de cristal, es un libro, más que premonitorio, se podría decir, contemporáneo con el suicidio de su autora: Sylvia Plath. Fue publicado tras su muerte, y su protagonista, Ester Greenwood es ella misma, narrando el viaje íntimo hacía la locura y su posterior recuperación e integración en la sociedad. En la realidad, esa integración se transformó en su propio fin.


Siempre he tenido en alta consideración a las personas que se quitan la vida. Cierto sentimiento de respeto y admiración, dada la valentía del acto. Pero he caído en el error casi siempre de pensar en ello como un acto premeditado. Hace apenas dos años viví de cerca el suicidio de una mujer, hermana de un buen amigo. Esta persona, profesora, madre de dos hijos, y aparentemente normal, llevaba una vida tranquila y monótona como casi todos nosotros, hasta que algo comenzó a romperse dentro de su mente, y comenzó ha hablar de quitarse la vida. Su hermano, incapaz de comprenderla me narró con amargura los pasos que siguió hasta conseguir llevar a cabo su objetivo. Escuchar ese relato es estremecedor: -¡Las voces me dicen mátate! Creo que no hace falta ahondar más en el caso, ya que ninguna conjetura lanzada desde la razón nos haría llegar a ninguna conclusión plausible.

Sylvia Plath se suicidó en 1963, la 
La campana de cristal es la primera novela que leo de ella, pero me ha descubierto a una autora de una sinceridad brutal, su mirada encubierta en su personaje, de una lucidez y una frialdad terrible y hermosa al mismo tiempo. Muestra sin disfraz que las cosas más sencillas de la vida pueden ser proyectos imposibles para aquellas personas encerradas bajo esa campana imaginaria. El símil es demoledor. 31 años, una corta vida según lo podríamos ver nosotros, pero toda una eternidad que pesa como una losa para aquellos que no pueden soportar el peso de la misma. La sensibilidad de esta mujer invita a sumergirse en sus escritos, en sus poemas, que te arrastran de lleno a su corazón y su mente. Poesía confesional la nombraron algunos, en ese afán de tener todo clasificado, como si el hecho de poner una etiqueta nos diera la seguridad de que lo que leamos allí, ya está catalogado, ya no puede hacernos daño. Se equivocan. Sí que puede, la poesía que son trozos de una misma no se puede maquillar con clasificaciones ni etiquetas, siempre nos va a arrastrar al pozo de donde salieron, nos va a obligar a asomarnos al brocal y mirar dentro para que, aunque solo sea un instante, nos muestre lo terrible y hermoso que es vivir.
Rafael Becerra 

12 April 2021

MOLUSCOS de Marina González & Indiana Caba




Moluscos
es un poemario creado a distancia por dos personas que nunca se han visto cara a cara. Marina, la escritora de los poemas, descubrió por internet las fotografías de Indiana y le propuso hacer un proyecto conjunto donde imágenes y concepto entraran en diálogo. La distancia nunca fue un impedimento para llevarlo a cabo: “Moluscos” es el resultado de un intercambio de sensibilidades, donde dos jóvenes mujeres hablan sobre intimidad y emociones a través de las palabras y la fotografía. Un encuentro que sacó a la luz un libro intimista, una cita con el interior de cada una, con su día a día, con todo lo que les rodea e inspira. Un poemario sobre lo cotidiano y su trascendencia.


MARINA GONZÁLEZ. Valencia, 1985 Licenciada en Historia de Arte y especializada en Restauración de Pintura Mural. Soy una persona que observa la realidad a través de imágenes, y eso se observa en mis poemas: me fijo en la trayectoria de un gesto, la duración de una mirada, la temperatura exacta del café que me bebo, el significado oculto de los comentarios. Ando deprisa por las aceras, me acuesto demasiado tarde, bebo café, mistela y horchata. Evito la violencia física pero a veces puedo ser cruel con la boca, las palabras. Soy un poco patosa, pero no despistada. Me gusta estar guapa, pero me agobia el exceso de maquillaje. Me enganchan las historias que me cuenta el cine, pero prefiero imaginarme las situaciones. Por eso me gusta leer novelas. No soy muy romántica pero me considero una sentimental. Me gustan los detalles. Cada día dudo mejor. Soy más frágil de lo que parece, más ignorante de lo que me gustaría. El arte me completa, ilustra mi vida. Me gustan las calles húmedas, la música sonando, los gatos durmiendo a mi lado. Soy normal y corriente. Una mística de andar por casa. Desde la publicación de la primera edición de este poemario, Marina ha publicado tres libros de poemas y uno de relatos: Relatos: Mutagénesis (El Doctor Sax, 2019), Poesía/Relatos: Puro Buitre (El Doctor Sax, 2018), Poesía: Todos los Astros (Kindle, 2017), Poesía: Enjambre (En Huida, 2015), Poesía: Moluscos (Primera edición, autoeditado, 2013).

INDIANA CABA. Zaragoza, 1987 he vivido en tres países distintos, multitud de casas y durante varios años fui nómada mientras recorría el mundo. Ahora vivo en una casa rural en los Valles Pasiegos (Cantabria) y dedico el tiempo a crear en mi taller y cuidar del terreno, el huerto, mi hija, dos perros y tres caballos. Mi amor por la fotografía analógica persiste, aunque con frecuencia no puedo resistirme a la mágica instantaneidad de la cámara de mi teléfono. Desde hace más de 15 años no salgo de casa sin una cámara, siempre cambiante y casi siempre de segunda mano que bien puede ser una Pentax MX, una Olympus MJU II o una Nikon F65. Con ellas documento las pequeñas cosas del día a día, rutinas de las cuales muchas veces no somos conscientes de la belleza que albergan.



10 April 2021

Una esvástica en la cara de Luca Buoncristiano - por Rafael Becerra (Español)



¿Dónde está mi padre? ¿dónde está mi madre? La que dicen y redicen que me cambió por unas cervezas ¿Porqué este ansía de las instituciones por controlar mi educación? ¿Porqué tantas leyes como cadenas?  Comienza el viaje a la mente del asesino ¿Pero?¿qué asesino? Manson no mató a nadie, lo convirtieron en el chivo expiatoria de un sistema represor contra todo un movimiento cultural a finales de los sesenta. El tipo desde luego no era un santo, como tantos otros, un marginal desubicado, un delincuente juvenil oportunista en busca de un destino que le fuese favorable. En su persona se condensa la desorientación de una generación en busca de si misma, enfrentada a un gigante sin piedad a la hora de aplastar cualquier crítica o intento de cambiar las cosas.

Luca Buoncristiano nos introduce en la mente del más infame asesino de masas de todos los tiempos según los titulares de los diarios sensacionalistas americanos durante décadas. A través de las entrevistas que concedió, el autor nos invita a un viaje alucinado de un actor secundario dentro de su propia vida, donde el personaje fagocita a la persona. La irremediable víctima de un sistema que no estaba dispuesto a dejar que nadie, y menos un hippie, (cosa que Manson no era) hiciera temblar los cimientos de la democracia (siempre tan demócrata) americana.


Músico, ladrón, ideólogo, inadaptado, poeta, beatnik. Heterodoxo exponente de una época controvertida y cambiante cuyas heridas todavía duelen y cuyas brasas aún resplandecen.

Un paso más para entender las claves de un gigante implacable cuyo mayor enemigo fueron siempre los díscolos hijos que crecieron en su seno. La guerra más grande llevada a cabo por los EEUU fue siempre contra su propia estirpe. Un dato del que han tomado buena nota todos los países cercanos a su órbita.

Condenado por conspirar para cometer los asesinatos Helker Skelter de Sharon Tate y sus amigos el 8 de agosto de 1969 y los de Leno y Rosemary La Bianca a la siguiente noche. Un juicio y una acusación que hacían aguas por todas partes. Una historia que ha hecho millonarios a los ideólogos de películas, especiales de televisión, camisetas, libros.

Un relato que aporta su granito de arena para entender la contra-cultura americana en uno de sus grandes protagonistas. Totalmente recomendable, para comprender los mecanismos del poder político, que no tiene reparo en devorar sus propios principios.

Rafael Becerra

05 April 2021

POBRE BLANCO de Sherwood Anderson por Rafael Becerra

 


¿Cuándo te atrapa el progreso? ¿de qué forma se apodera de ti? Te rodea, te acorrala y difícilmente serás capaz de notar su silenciosa invasión, el primer golpe suele ser estrepitoso, como en una fiesta, cambia todo y de repente te invade la felicidad. La prosperidad está a la puerta, a partir de entonces todo será diferente, poco a poco, llevados de la mano de los más atrevidos nos sumergimos en el futuro. Hasta el punto de que pasado un tiempo los cambios más sutiles te pasarán desapercibidos, aceptarás las azucaradas mejoras como antes aceptabas la más ruin de las ignorancias. Entonces estás atrapado, intentar regresar es imposible, y solo te queda aceptar y firmar tu rendición.

Hugh Mcvey nacido de la pluma de Anderson se muere por agradar, por sentirse integrado y reconocido en el pequeño pueblo donde vive. Anhela el amor, la normalidad. Y se sirve de su ingenio para hacerse acreedor de tan volátiles tesoros. Construye una máquina que facilita la vida de la pequeña localidad agrícola, se gana el prestigio, pero en realidad es devorado por la industrialización imparable de la época que le ha tocado vivir. El retrato de ese avance implacable es el relato contenido en la novela: Pobre blanco. Las pasiones de sus protagonistas, la tragedia invisible que flota en el ambiente de prosperidad. Y la caída de todo el que se interpone en su camino.


Sherwood Anderson, autodidacta, no provenía de círculos académicos, sino que se formó rodando por Estados Unidos, una infancia itinerante de pueblo en pueblo, de colegio en colegio. Luego, la firme voluntad de ser escritor, de forma natural, inconformista, logró encandilar a la crítica con su colección de cuentos: Winersburg, Ohio. Pero ante una vida anterior de privaciones y calamidades, llegado su éxito y convertido en escritor famoso, no tarda en creerse su propia historia y en formar parte de una élite donde el trabajo más arduo es vigilarse unos a otros, mantenerse a salvo de las críticas y permanecer toda la vida en el candelero. En este punto la frescura da paso al hastío, la originalidad se vuelve mediocridad, y la caída es un abismo demasiado cercano. Faulkner lo retrata en su novela Mosquitos, donde no sale bien parado:

“Nuestra vida artística en Nueva Orleans me gusta, tiene una especie de encantadora futilidad” Su personaje Fairchild, caricaturizado de Anderson, provocó el enfado de éste, y el distanciamiento de los dos colegas, tal vez Faulkner trató de salvar a su amigo, de rescatarlo de una vida superficial que parloteaba sin parar sobre arte, sexo, literatura, sin profundizar en ninguna de sus opiniones. Sea como fuere, Sherwood Anderson fue víctima de aquello que supo denunciar tan bien en sus primeros libros: El progreso. Fue testigo de un cambio que lo acabó fagocitando y convirtiendo en alguien que nunca fue, pero que deseó ser desde su lejana e inestable infancia.